Una pareja de tortugas soviéticas: las primeras cosmonautas de la historia en viajar a la Luna y que consiguen regresar vivas.
Si hablamos de animales en el espacio, el primer nombre que solemos decir es el de la perrita Laika, el primer ser vivo en orbitar la Tierra en 1957, pero pocos conocen que 11 años más tarde dos tortugas llegarán a ser dos heroínas soviéticas. Cuando pensamos en tortugas, una de las principales características que se nos viene a nuestra cabeza es su lentitud a la hora de desplazarse. Cuesta trabajo creer que dos tortugas pudieran ser capaces de superar los 28.000 km/h y que lograran convertirse en los primeros seres vivos en orbitar la Luna mucho antes que cualquier ser humano, pero fue así.
A finales de 1968 la carrera por alcanzar la Luna entre soviéticos y norteamericanos estaba en su momento más intenso. El programa lunar soviético de alunizaje N1-L3 se encontraba muy por detrás del Apolo estadounidense, pero sin embargo el proyecto de sobrevuelo L1 estaba a punto de poder enviar un cosmonauta alrededor de la Luna. En el otro extremo los norteamericanos estaban decididos a enviar el Apolo 8 a la Luna con tres astronautas con el propósito de frustrar cualquier intento tripulado soviético.
Para contrarrestar el programa Apolo, los soviéticos habían diseñado la nave 7K-L1 que superaba las 5 toneladas de peso y tenía una capacidad para dos cosmonautas. También habían incluido el primer ordenador soviético en viajar a bordo de un vehículo espacial, el Argon 11, que contaba con 4K de memoria ROM. Las autoridades soviéticas decidieron denominar ‘Zond’ a las misiones lunares realizadas con esta nave. Tras varios fracasos de este programa, llegó la misión Zond 5. El objetivo era asegurarse que el medio cislunar no suponía un peligro para los seres vivos y por ello los científicos soviéticos decidieron que dos tortuguitas serían las protagonistas de este viaje. La especie sería ‘Testudo horsfieldii’, también conocida como tortuga rusa y fueron elegidas por su bajo consumo de oxígeno y por su alta capacidad de sobrevivir numerosos días sin alimentarse. De hecho, la pareja de tortugas fue introducida doce días antes del vuelo y no recibieron comida durante la misión.
La Zond 5 despegó desde Baikonur rumbo a la Luna el 15 de septiembre de 1968. Nuestras protagonistas no tuvieron un viaje nada sencillo. El sensor para localizar la Tierra había sido montado incorrectamente y no funcionó. Tampoco lo hicieron los sensores estelares, cuya óptica resultó bloqueada por el material aislante térmico de la nave. Por si fuera poco, el sistema de orientación de reserva fue accidentalmente desconectado. Pese a todo, el control de la misión logró dirigir la nave usando los sensores solares. El 18 de septiembre pasó a 1.950 kilómetros de distancia sobre la superficie de la cara oculta de la Luna. El periplo de la Zond 5 pasará a la historia por ser la primera sonda en dar una vuelta en torno a nuestro satélite con dos seres vivos y regresar a la Tierra.
La cápsula amerizó en el Océano Índico el 21 de septiembre, sobre las siete de la tarde. Sus grandes paracaídas se desplegaron para amortiguar la caída y las balizas marcaron su ubicación. Las pobres tortugas tuvieron que sufrir un descenso movidito de seis minutos, con picos de aceleración de 16 G. Mientras, en el exterior el escudo térmico alcanzaba los 1300ºC. El buque Borivichi de la Academia de CIencias de la URSS sería el responsable de recoger la cápsula. La leyenda cuenta que los marinos del Borovichi se asustaron al escuchar ruidos dentro de la cápsula. Pensaron que quizás podría tratarse de un sistema de autodestrucción -aunque la Zond 5 no iba equipada con uno-. En realidad se trataba de ruidos provocados por los movimientos de nuestras amigas las tortugas espaciales, que se habían convertido oficialmente en los primeros seres vivos en viajar a la Luna y volver con vida.
Las tortugas fueron sacadas de la cápsula ya en Moscú. Los científicos analizaron el estado de ellas, que parecía normal aunque habían perdido un 10% de su peso antes de que arrancase su vuelo. Algunos informes señalan que una de las tortugas perdió un ojo, muy probablemente por la violenta reentrada a nuestro planeta. Los análisis de sangre no mostraron ninguna diferencia con el resto de tortugas de control que permanecieron en la Tierra. Desgraciadamente estas dos tortugas no fueron recibidas por el Soviet Supremo, sino que tras finalizar los análisis pertinentes serían sacrificadas con el fin de realizarles una autopsia en profundidad.
El legado de la Zond 5 sería el primer gran éxito para Vasili Mishin, el diseñador jefe del programa espacial soviético, sucesor del fallecido Koroliov en 1966. Zond 5 había estado a unos 1.950 kilómetros de la Luna y realizó un viaje circunlunar histórico. Para la posteridad dejó además impresionantes imágenes ya que a lo largo del vuelo fueron obtenidas fotografías de alta calidad de la Tierra a una distancia de 90.000 kilómetros.

